Un comunicado oficial de Playboy confirmó la muerte por causas naturales de su mítico fundador Hugh Hefner, quien tenía 91 años y se encontraba junto a sus familiares en su residencia de Beverly Hills.
Mientras estuvo vivo, Hefner dijo que uno de sus grandes deseos era dormir el sueño eterno al lado de Marilyn Monroe y se compró una tumba contigua. Hace algunas horas se empezó a cumplir ese último anhelo del hombre que con su revista cambió la forma de pensar el sexo en la sociedad norteamericana, fundó un imperio y creó un personaje –él mismo– admirado y vilipendiado en dosis parejas, una metáfora muchas veces caricaturesca del erotismo.
Seguramente, su cuerpo sea enterrado en las próximas horas junto al de Marilyn, su mito preferido, en el Westwood Memorial Park de Los Ángeles. “Quién no querría estar junto a Marilyn para toda la eternidad – había dicho Hefner–. Nacimos el mismo año y teníamos en la cabeza las imágenes cinematográficas, los mismos ídolos, y probablemente compartíamos los mismos sueños. De eso hablaré con ella, y por fin le preguntaré quién fue el verdadero culpable de su muerte. Marilyn será mi última novia, y espero sinceramente que lo nuestro funcione”.

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