A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

jueves, 18 de agosto de 2016

CRIS & HEBE, THELMA & LOUISE



Por Osvaldo Pepe

Vieja guerrera de la política, la ex presidenta trajina estos días en dos frentes complicados. Hacer pie en la arena política con un peronismo cada vez más esquivo, y a la vez no hundirse en la ciénaga judicial, en cuyas orillas hace un oscilante equilibrio. Una mueca cruel del destino: de tanto poder supremo que enrostró hasta con ofensivo desdén a sus opositores, apenas le queda el resguardo de un grupo de incondicionales, cada día menos blindado ante el drenaje de los desertores.
La cercan denuncias de corrupción por los desmanejos de su “gestión hotelera”, por así llamarla, y está procesada con inhibición de bienes por Bonadio en la causa del dólar futuro. Ahora, el fiscal general de la Cámara Federal, Germán Moldes, acaba de hacerle lugar a una presentación de la DAIA para reabrir la denuncia de Nisman en su contra, por presunto encubrimiento en la voladura de la AMIA a raíz del controvertido pacto con Irán 
Con ese horizonte judicial tan ingrato, Cristina pretende hacer de la política un escudo. Mientras le diseñan excursiones a territorios fieles del GBA, usó a Scioli, que siempre se deja usar, esta vez con una foto que testimonia su perpetua sumisión. Y con Hebe de Bonafini la ex presidenta buscó renovar una sociedad con los derechos humanos. Ambas coincidieron en el brindis por las dos mil vueltas a la Plaza de las Madres en su reclamo simbólico por la aparición de sus hijos, que repiten cada jueves desde 1977. “Brindamos para que Macri nos tenga miedo, me encanta que nos tenga miedo”, dijo Hebe, al borde de los 90 y con odios intactos. Cristina sobreactuó a su lado la negación de esas palabras, moderadora tardía de sus propias deseos: quedó en la memoria colectiva aquella vez en que pidió “temerle a Dios” y no sólo a El, sino que “y en todo caso un poquito también a mí”. Bonafini supo de la admiración colectiva: fue una “madre coraje” cuando el país era un camposanto arrasado y la sociedad un cuerpo tembloroso y paralizado. Ya en democracia, creyó que su búsqueda debía nutrirse de contenido político partidario. Los Kirchner se lo sirvieron en bandeja, con su bendición ideológica y un extra: el negocio de “Sueños Compartidos.” Millones sin control. Esas dos mujeres, bañadas en corajes diferentes, se sintieron siempre cómodas como guapas de barrio: usaron lenguajes violentos y estilos barrabravas para fortalecer sus autoridades. Las dos creyeron ser parte de un tiempo eterno, sin más límites que su propia voluntad: así, con lengua desmadrada, hostigaron a jueces, políticos y periodistas. Son una sociedad como la de la película Thelma & Louise. Van a toda velocidad. Sólo que en tiempos del poder K no había por delante ningún precipicio.

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