El reformismo permanente del que empezó a hablar el presidente Mauricio Macri el día posterior al triunfo electoral de Cambiemos tendrá una importante pelea en el cambo económico. Dos de los tres ejes que planteó el Jefe de Estado implican una transferencia de recursos desde el sector público hacia el sector privado. El objetivo explicitado: reducir la pobreza a partir de una serie de consensos básicos. Esos acuerdos, sin embargo, se anticipan difíciles de concretar, ya que hacen hincapié en el recorte de los tres poderes del Estado y en los sindicatos.
Reforma uno: austeridad, impuestos y jubilaciones
Macri convocó a provincias y municipios a recortar gastos, con un argumento elemental: no se puede gastar más de lo que se recauda.
"Tenemos que trazar una línea de austeridad para lo que viene", dijo Macri en el Centro Cultural Kirchner, ante los gobernadores.
"Tenemos que acordar un camino entre Nación y provincias para acercarnos lo más posible al superávit de las cuentas públicas. Y esto no es negociable", remarcó.
Macri anticipó que, mañana o pasado, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, enseñará los lineamientos de los cambios que plantea el Gobierno. "Lamentablemente, tenemos impuestos que ningún país tiene. impuestos demasiado altos, con una distribución poco equitativa y un sistema impositivo complicado y engorroso. La peor distorsión a nuestro sistema es la evasión fiscal", sostuvo.
Según se anticipó, la reforma incluirá un impuesto a la renta financiera y una paulatina reducción de tributos considerados distorsivos, como el impuesto al Cheque. Además, las empresas tendrán mayores facilidades para deducir del impuesto a las Ganancias utilidades reinvertidas.
Los gobernadores deberán aportar a esa reforma una rebaja generalizada del impuesto a los Ingresos Brutos, que representa más del 70 por ciento de lo que recauda cada provincia. La provincia de Buenos Aires ya envió a la legislatura esa rebaja. La Ciudad y Córdoba se sumaron con la eliminación del impuesto de "extraña jurisdicción", una insólita carga cuasi aduanera que cada distrito le imponía a las industrias radicadas en otra jurisdicción del país.
A la reforma impositiva se le sumará una reforma previsional. Como ya había anticipado el Presidente, será el Congreso el que defina los cambios en las jubilaciones. Así se dispuso en la Ley de Reparación Histórica, que creó una comisión para repensar el sistema de jubilaciones para 2019.
Sin embargo, Macri aclaró que el Gobierno convocará a los integrantes de esa comisión para impulsar algunos lineamientos que tiendan hacia un sistema "integral, sustentable y justo, que busque que todos los argentinos trabajemos el mismo tiempo", o la misma cantidad de años.
Pero, agregó, "hasta que esa reforma entre en vigencia, vamos a presentar algunas propuestas para la transición". Según adelantó Clarín el domingo, el Gobierno propondrá cambiar el sistema de actualización de la ley de movilidad. La norma contempla dos aumentos al año para jubilaciones, pensiones y AUH, en base a un coeficiente compuesto por la evolución de los salarios y la de la recaudación. La intención oficial es que haya ajustes trimestrales, pero en función de la inflación. Eso, según el matutino, implicaría un ahorro fiscal de 100.000 millones de pesos en 2018. O, en otras palabras, dinero que no irá a los bolsillos de los jubilados y beneficiarios de planes.
Reforma dos: empleo público, sindicatos y empresas
El segundo eje de reformas tiene que ver con el empleo. El privado, pero también el público. Uno debería -en la visión oficial- ramificarse. El otro debe sufrir una poda.
Macri anticipó que "en los próximos días" se presentarán "algunas iniciativas que venimos conversando con la representación del trabajo". El blanqueo laboral busca sumar al trabajo formal a los 4 millones de trabajadores en negro. El objetivo inmediato es algo más módico: formalizar 300.000 trabajadores. Para eso, los empleadores contarán con una batería de beneficios: la extinción de la acción penal (el trabajador no podrá hacerle juicio por haber estado en negro), la rebaja de aportes, la condonación de multas y cambios en el cálculo de las indemnizaciones por despido favorables a las empresas.
No será lo único en lo que deberán ceder los sindicatos. "No puede ser que haya más de 3000 sindicatos en la Argentina y solo 600 firmen paritarias anualmente", se quejó Macri. Dicho de otra forma, la representación sindical deberá acotarse.
Y fue más allá. Si hasta ahora los recursos de las obras sociales sindicales eran un elemento vital de negociación con la CGT, Macri planteó la necesidad de avanzar en esa estructura. "Otro caso es el de las obras sociales, en la Argentina hay 280, de las cuales sólo 40 representan al 70 por ciento de los trabajadores y de sus familias. Esto quiere decir que hay 240 obras sociales que sólo representan al 30 por ciento de los trabajadores, y lo digo habiendo desde el primer momento apoyado a las obras sociales pero esta cantidad llama la atención", dijo. "Queremos obras sociales fuertes y bien administradas porque eso significa mejorar la calidad de vida y la atención a la salud tanto de los trabajadores como de sus familias", reclamó.
Los gremios de empleados públicos sumaron un motivo más de preocupación. Sin vueltas, Macri planteó la necesidad de achicar ciertos estamentos del Estado. Puso el ejemplo de la Biblioteca del Congreso, con más de 1700 empleados, y de legislaturas provinciales. Los calificó de "recovecos" donde funcionarios de distintos gobiernos pusieron "amigos, parientes y militantes de sus agrupaciones".
En la misma línea, describió que "en el Ministerio Público Fiscal se contrataron 1100 personas entre 2012 y el 2016". Y dijo que en el Poder Judicial "hay casos de empleados de ordenanza cuya función es servir café o llevar expedientes que tienen sueldos arriba de los 100.000 pesos por mes".
Y si las empresas se beneficiarán por los cambios laborales, gozarán, además, de una agilización de trámites, algo en lo que trabajan desde el comienzo los ministerios de Modernización y Producción. La idea es simplificar impuestos y burocracia. "Las empresas tienen que concentrarse en producir e innovar en lugar de gastar energía innecesaria en trámites", dijo Macri.
Ahora bien, ¿qué deben ceder las empresas? Deberán competir. "Competir también quiere decir salir a seducir el mundo y dejarse seducir. No podemos ser uno de los países más cerrados", dijo el Presidente. Deberán aceptar la apertura, gradual pero sostenida, del mercado.
Al pasar, Macri también mencionó cambios en la ley de Defensa de la Competencia, algo en lo que el Gobierno viene trabajando desde hace más de un año. Habrá menos tolerancia con conductas contrarias al mercado.Al pasar, Macri también mencionó cambios en la ley de Defensa de la Competencia, algo en lo que el Gobierno viene trabajando desde hace más de un año. Habrá menos tolerancia con conductas contrarias al mercado.




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