A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

viernes, 26 de junio de 2020

¿FUSILES PARA LA TRANQUILIDAD?



Por Alberto Amato



La imagen del secretario de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, fusil en mano por las calles, remitió a la Argentina de 1975, con los Ford Falcon verdes cargados de señores que enarbolaban por las ventanillas Itakas lustrosas y aceitadas. Son estilos. Los hay bastos, los hay sutiles y los hay criminosos. Berni puede ser tosco y aspirar a rudo, pero no es tonto: sospecha, acaso con razón, que esa imagen de sheriff le da rédito político y alas a sus aspiraciones. La secretaria de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, de cordial y correspondida enemistad con Berni, le aconsejó: “Hay que salir de la queja y llevarle tranquilidad a la gente”.
Eso está muy bien. Pero no es el nudo del drama. El drama consiste en que Berni cree que un fusil en las calles lleva tranquilidad a la gente. Lo que está en juego es una concepción del Estado, nada menos. Es verdad que un amplio sector de la sociedad paladea la prepotencia y la acepta con orgullosa sumisión. Pero otro sector, igual de amplio, está ya hasta las narices de los señores rudos y llenó las calles el sábado pasado en protesta por la expropiación de la empresa Vicentin. El presidente Fernández sugirió que todos estaban “confundidos” y luego dio marcha atrás con la expropiación. Un poquito de orientación tampoco vendría mal.

El chasco de Trump

El aviso llegó claro. Quién sabe cómo lo interpreta Donald Trump. Esperaba multitudes en un estadio de Tulsa, Oklahoma, para su acto inaugural de campaña electoral y no fue nadie. En el espacio reservado para cuarenta mil personas en las afueras del estadio, sólo se reunieron veinticinco. Y apenas seis mil doscientas en las gradas. “¡Un millón de personas en Tulsa!”, había prometido la pasada semana con su habitual estilo desbordado. Bueno, no. El tipo se cura en salud. Ya anunció que, si en noviembre los americanos votan por correo, habrá fraude. Tanta transparencia, duele.

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