A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

lunes, 22 de mayo de 2023

EL SHOW DE CRISTINA


 Por Miguel Wiñazki

Es verdad que quisieron atentar contra su vida. La justicia no encuentra razones para responsabilizar a los monstruos que ella imagina detrás de los Copitos.

El imaginario perseguidor la persigue desde siempre.

Repasando la historia del poder vuelve a manifestarse aquí una sustitución, arcaica ya: la de la política por el espectáculo. Cristina Fernández, tras postular con sofismas otra vez que está proscrita, y retirarse de toda candidatura según anunció, decidió acudir a su canal amigo y amigable en donde la exhibición se confunde con la resolución de los problemas que hieren la vida diaria de tantos millones.

Pero los quiebres y las rupturas anuncian naufragios antes inimaginables.

Se afirma que Pablo Moyano, distanciado de su padre Hugo, se iría del país. Pablo lo niega sin embargo: “Desmiento esa gansada” latigueó. Como sea, la famiglia también se parte a veces, sobre todo cuando el horizonte no se presenta favorable. La furia del hijo contra el padre y viceversa es real.

Los Moyano acumularon un inmenso poder, y el poder no es gratuito, tiene costos repartir las dádivas, y el dinero y tantas transgresiones que investiga la justicia, se parte así la intimidad de la codicia.

Los hermanos Rodríguez Saá también han roto vínculos (en rigor hace tiempo ya) y El Adolfo se pasó a las filas de Claudio Poggi, el competidor electoral de su hermano Alberto, el gobernador ahora.

La fraternidad que fue diarquía gobernante confronta. Era impensable antes.

Podría argumentarse en términos cuantitativos que en función de las elecciones nacionales el tema es menor. Pero es sintomáticamente mayor la real contraposición de ciertas alianzas sanguíneas de la Argentina profunda.

Militantes siguen desde el celular  la entrevista de Cristina Kirchner en C5N. Foto: Martín Bonetto
Militantes siguen desde el celular la entrevista de Cristina Kirchner en C5N. Foto: Martín Bonetto

A Cristina la saluda el silencio mayoritario, y el estruendoso clamor de sus cautivos. Ni campanadas de felicidad o lágrimas por su eventual renuncia, ni fuegos artificiales masivos para ponderarla. No fueron ni son provistas las alharacas lisonjeras por una mayoría social sumida en la impiedad de la injusticia que machetea la vida de millones.

El ciclo K, que comenzó hace 20 años, fue y es aún ya en su fase agónica, un experimento de capitalismo autorreferencial del matrimonio Kirchner. Buscando exportar el modelo feudal provincial santacruceño, arbitraron un modelo de acumulación en beneficio propio bajo el proyecto de exportar el feudo a nivel nacional, con una singularidad llamativa como la reivindicación del setentismo y la prédica en favor de los montoneros de otrora.

Detrás de toda la retórica se cubrían, aunque no demasiado, todas las rutas del dinero K.

El fenómeno de veinte años concluye en un fracaso que auguraría un ocaso. El proyecto no era el bienestar sino el poder y el dinero de los mandatarios según lo prueba la justicia.

Fueron los nuevos colonizadores de la Patagonia Rebelde y el país entero, apabullado de retóricas escondedoras del torrente de millones corrompidos.

Los ciclos políticos empiezan y concluyen.

La aparición de la vicepresidente en las pantallas obsecuentes lo prueba en lugar de refutarlo.

La política vive en el diálogo abierto, en la exposición de las posiciones diversas.

languidece en el eco prefabricado por los propagandistas para que quien se desdibuja evite toda contradicción, y monte un spot.

Fue así: obsecuencia, sumisión, rendición, arrodillamiento, servilismo, zalamería, y aplausos de los aplaudidores, fue un monólogo vertical ayudada por sus esclavos y subyugados…y sin embargo una confesión de CFK que no pudo o no quiso quizás guardar en vasto arsenal de sus mutismo; el Frente de Todos está débil. A confesión de partes… Cristina habla, y conviene escucharla. Y en rigor y a pesar de todo, muchos la escuchan. Sigue siendo la dueña de su facción desconcertada.

El próximo 25 de Mayo se prepara otro show, la celebración del comienzo del proceso K, cuando asumió según CFK el poder “un hombre que cambió la Argentina”.

Fue una mística enhebrada en por una fiesta que fue popular sin dudas, y populista también, que persuadió a millones. Fue un neo montonerismo retórico. Una compuerta abierta a la corrupción. Una llave para que broten todos los odios.

La Argentina cambió sí. La cambiaron ambos Néstor y Cristina, así, con sus nombres de pila alabados entre bombos y a viva voz por sus devotos.

¿Qué cambió para bien?

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