A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

sábado, 16 de noviembre de 2013

LA IDEA DE BORRAR A COLON FUE DE HUGO CHAVEZ


Por Ricardo Roa
Esta historia es fácil de contar pero difícil de comprender. O tal vez no tanto. Estaba Hugo Chávez en el despacho de Cristina Kirchner y al mirar la estatua en la plaza que está detrás de la Rosada le dijo: “¿Qué hace ahí ese genocida?”. El genocida era Cristóbal Colón.
Eso pasó en el 2011. Dos años antes, Chávez había retirado de un parque en Caracas la última estatua de Colón que había en la ciudad. “Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza sino un genocidio ...
ahí hay que poner un indio”. Eso fue lo que dijo.
A menudo Cristina piensa también por consignas y copió los pasos de Chávez o está tratando de copiarlos. Mandó sacar a Colón y reemplazar su estatua por otra de Juana Azurduy. Pero tuvo y tiene un problema: esa plaza no es el patio trasero de la Rosada ni el monumento es de su propiedad. Son de los vecinos de Buenos Aires.
Por cuenta y orden de ella, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, firmó un convenio para mudar a Mar del Plata al ahora indeseable Colón. En el kirchnerismo hay obsecuencia para regalar y Parrilli pica siempre en punta. Pero acá metió la pata: la Ciudad y la colectividad italiana que donó el monumento frenaron el traslado ilegal en la Justicia.
¿Qué hizo el Gobierno? Lo desmontó igual, con el pretexto de que debían repararlo y que eso no lo impedía el amparo judicial. Otra metida de pata: ahora se sabe que a comienzos del 2007 había sido ya restaurado y sin necesidad de desmantelarlo. Y que entonces se hicieron reparaciones similares a las que dicen el monumento precisa hoy (ver pág. 54).
La estatua, tallada en Italia en mármol de Carrara por el escultor Arnaldo Zocchi, yace desde hace cinco meses acostada sobre su espalda.
La Historia, así con mayúscula, es compleja y no se articula nunca con el simplismo de los populismos. Colón aproximó a dos mundos y fue la avanzada de una conquista primero sangrienta y envuelta en el infierno de la codicia y enriquecedora después.
Con sus viajes el almirante concretó la verificación astronómica de Galileo y de Copérnico y probó que la Tierra era efectivamente redonda. El mismo volvió a España encadenado y fue a la cárcel, acusado por los personeros de la Corona de gobernar mal el Nuevo Mundo.
Si profundizáramos la iniciativa chavista de Cristina de borrar a Colón,habría que cambiarle el nombre a un país, Colombia, y a innumerables pueblos y localidades en toda América. A la ciudad de Colón en Entre Ríos, por ejemplo y al club Colón. También, al Teatro Colón y a la avenida Paseo Colón y así todo hasta barrerlo de los mapas.
Hay en todo esto una ideología rudimentaria y un capricho de no dar el brazo a torcer y persistir en el error. Pero, pasados los siglos, no es improbable que la historia olvide a Cristina Kirchner. Y a Chávez. Difícilmente, a Colón.

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