A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

sábado, 6 de agosto de 2016

GUILLERMO MORENO, EL MILITANTE DE LA MENTIRA


Por Miguel Wiñazki
Guillermo Moreno es un militante de la mentira. Su gestión fue una farsa. Destruyó el INDEC para falsear las cifras de la inflación. Nos mintió a todos.
¿Por qué invitan a un desvergonzado semejante a diversos programas que consagran con su presencia el culto a la camorra y al barrabravismo ante cámaras? Su patoterismo cerril genera algún rating y por eso lo llaman y él va, como un payaso de titanes en el ring. El periodista Martín Tetaz lo sacó de lugar con un planteo impecable: ¿Por qué tu sueldo o el de la presidenta se incrementaban a un 30% anual cuando ( según Moreno) durante su gestión la inflación no superaba el 9% anual
Con aspavientos de guapito de cafetín trasnochado, tribunero y pendenciero, Moreno empezó a gritar ante la parálisis de Silvia Fernández Barrio y Mercedes Mendoza, las conductoras del programa Zona de Investigación, emitido por Canal 9, donde estalló el bochorno.
Moreno uso su dedito admonitorio, calificó de “idiota” al periodista y tomó el control de la situación en el aire.
Finalmente decretó “democráticamente”: “Con éste idiota no hablo más”.
Al día siguiente, ayer, Silvia Fernández Barrio pareció cobrar conciencia de su rol equívoco: “Me dio mucha vergüenza. Le debería haber dicho a Moreno que se fuera. Nosotros no podemos aceptar que alguien destrate así. Repasé las imágenes y es horrible” El asunto va mas allá del episodio puntual de Zona de Investigación. Algo sucede en la lógica de cierta TV que invoca y convoca a los debates gritoneados, y la discusión entre bravucones.
La serenidad parece devaluada.
Hay maestros de la inducción a la contoversia alterada en vivo, como Mauro Viale.
Tal vez el fenómeno trascienda a los conductores. En Intratables también se suele observar y con alto rating el espectáculo prediseñado de la trifulca.
Se configuran personajes que representan el rol de los provocadores, hay malos y buenos, oposición y estados televisamente alterados.
¿La televisión es un espejo de la sociedad o a la inversa, la sociedad un espejo de la televisión?
O ambas cosas. Nos espejamos en la TV y la TV nos refleja. En su “Historia del Espejo”, Sabine Melchior-Bonnet escribe una sentencia clave: “Siempre hay que seducir al espejo”.
La TV alterada seduce a la sociedad reflejando y actuando esa pasión tan generalizada por la gresca, por esa marcha de la bronca reducida a show y a rating.
Si hay bronca, adviene su conversión a formato frívolo de cotienda catódica entre panelistas.
Como sea, el protagonismo de Guillermo Moreno es patético, pero en un sentido profundo.
Es todo una paradoja. Moreno es superficial y por eso mismo es artificial. Es decir, se convierte en un actor de sí mismo, en una sátira representada por él mismo de su cuadriculada obsesión por mentir, por negar lo innegable y por agredir.
Guillermo Moreno sin poder parece inofensivo, pero seguir observando su estrellato en TV es sin dudas ofensivo y grave.

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