A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

sábado, 18 de julio de 2020

EL EX SECRETARIO DE CRISTINA ERA UN BOTIN AMBULANTE

Por Hector Gambini

Los expertos en Criminalística dicen que para investigar bien hay que pensar mal. Abarcar todas las hipótesis posibles partiendo desde el punto final, que es el hallazgo del cuerpo de la víctima. La investigación de un crimen es un viaje hacia atrás. Un recorrido delicado y puntilloso donde saber quién era la víctima ayuda a llevar al motivo, y éste a los asesinos. A veces esta cadena se altera. Hay motivos posibles y asesinos sin hallazgo del cuerpo (como en el caso de Miguel Bru) o cuerpos y asesinos sin un móvil claro (el crimen del diputado Olivares y su asesor en la Plaza Congreso). Algunos crímenes son lo que parecen. Otros no. Ese “parecer” lo determinan los hechos.

Para buscar puntos de vista alejados de la insufrible grieta argentina: cuando hallaron muerto al ex secretario de Cristina Kirchner los británicos The Times y Financial Times trataron el tema en sitios destacados. ¿Cuál era la noticia? Mataron a un ex secretario que había declarado en contra de la vicepresidenta argentina. El crimen fue en la provincia que gobierna su cuñada y es investigado por su sobrina. Esto es llamativo en Honduras, Nueva Zelanda, Canadá o Marruecos. Los hechos no son miserables ni heroicos. Sólo son hechos.

Fabián Gutiérrez tuvo una muerte atroz. Lo golpearon, asfixiaron y apuñalaron varias veces. Lo ahorcaron con un cable y lo torturaron rompiendo sus dedos a martillazos. Cuando consiguió escapar unos segundos para tratar de encerrarse en un baño, lo recapturaron y le dieron una paliza feroz. Está claro que fue un hombre indefenso ante asesinos que buscaban información y que lo mataron porque él los conocía. Aunque según uno de los acusados apenas entró a su casa ya le robó 90.000 dólares, querían más. Nadie tortura para buscar lo que está a la vista.
¿Cuál era el tesoro que desató ese plan asesino? ¿Dónde estaba?
Más hechos: Gutiérrez tenía 46 años, 36 propiedades, 35 autos, tres embarcaciones y un trabajo al que había dedicado toda su vida: ser secretario de un matrimonio presidencial. Un hombre de la trastienda del poder (donde había llegado sin ninguna propiedad) que se fue del poder rico y declaró en su contra.
No hay hasta ahora nada que indique que fue un crimen político (como sobreactuó a los tropezones el comunicado de Juntos por el Cambio motorizado por Patricia Bullrich) pero los primeros indicios muestran claramente un crimen vinculado al dinero K, en base a una pregunta muy sencilla: ¿Tenía Gutiérrez dinero que, al menos en su origen, no fuese K?
La víctima estaba embargada por la Justicia pero parecía moverse cómodamente con el efectivo que necesitara. ¿Lo guardaba en alguna de sus propiedades? ¿Estaba escondido, enterrado? Uno de los detenidos ya declaró que fueron por ese botín, al que llamó "plata negra de la corrupción".
Ese joven y su hermano son nietos del escribano que escrituró varios inmuebles de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Sabían ellos, por vínculo familiar, que las propiedades y el frondoso efectivo de Gutiérrez no eran suyos, como parece obvio de acuerdo a su sueldo de empleado público?
En este punto exacto es donde se mezclan las aguas. No es un crimen político, pero el móvil parece vinculado al dinero proveniente de la corrupción política. Y aquí es donde es tan incómodo para el sentido común de justicia -y debería serlo también para ella misma- que la fiscal del caso sea la sobrina de Cristina. ¿Qué objetividad podría tener si el dinero que buscaban los asesinos involucra de algún modo a su familia? ¿Y si aparecieran datos nuevos sobre subtestaferros o escondites de interés para la causa donde la víctima estaba procesada por lavado de dinero?
Fabián Gutiérrez no sólo era un botín ambulante. Él mismo, además, era una prueba viviente del pasamanos del dinero de la corrupción, cuando circula tan a borbotones que se escurre de las manos y cuesta guardarlo.
Ése es precisamente el otro punto que hace ruido en este caso: Gutiérrez debía ser un testigo protegido y el Gobierno se apuró a decir que él no había pedido protección. Ese programa de "protección" está ahora en manos de Juan Martín Mena, un delfín de Cristina. ¿Cómo un testigo que declaró contra Cristina -y que la conocía tanto- iba a pedir la protección de ella?
El presidente y profesor de Derecho Alberto Fernández nunca debió permitir esa manipulación institucional grave, porque si un testigo contra la corrupción se intimida ante un sistema en el que no confía pasa a ser un testigo desprotegido.
 Aunque después lo asesinen por otra cosa, ¿quién otro va a atreverse, después de un crimen así, a arrepentirse y declarar contra el poder?


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