Desde la declaración de independencia, en julio de 1816, las relaciones entre España y Argentina siempre han gozado de un estatus especial para ambos gobierno. Casi 200 años de una colaboración muy importante más allá de dictaduras, democracias, periodos de crecimiento o profundas crisis, que hoy vive uno de sus peores momentos, tras la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de nacionaliza YPF, la filial de Repsol.
«Es una quiebra importante en unas relaciones históricamente privilegiadas entre los dos países, que van a tener consecuencias duras, no solamente para España, sino para otras empresas por la inseguridad jurídica que puede significar invertir en Argentina», asegura Juan Carlos Pereira, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor de varios estudios sobre la historia de la política exterior española y las relaciones internacionales contemporáneas.
Para este historiador, en esta decisión «se han juntado los deseos populistas de la presidenta Kirchner y un nacionalismo que ha estado siempre muy presente en la historia de los argentinos, en el que se ha elegido un chivo expiatorio que es Repsol para superar este momento de crisis».
La primera embajada, en Buenos Aires
Las relaciones bilaterales entre España y Argentina se iniciaron después de la firma del tratado de paz de 1829 –«casi el primero de los países con el que firmamos un tratado de paz», aclara Pereira– y apenas se han interrumpido en el tiempo en estos dos siglos. Y es significativo que la primera embajada de España en Latinoamérica fuera la de buenos Aires, en 1917. Desde entonces, el Gobierno español siempre se ha preocupado de que los embajadores en Argentina sean figuras importantes, comoRamiro de Maeztu, Jose María Alfaro, Gregorio Marañón…
En los manuales de historia, los momentos de tensión son escasos. «Nunca ha habido ningún tipo de ruptura», explica el catedrático de Historia de América de la Universidad de Alcalá,Pedro Pérez Herrero, con varios libros en su haber sobre las relaciones internacionales de España e Iberoamérica, para quien estas relaciones bilaterales han estado basadas «en el reconocimiento mutuo y en el hecho de mirar hacia otro lado en los momentos más peliagudos, como cuando ellos tenían una democracia y nosotros una dictadura, y viceversa», subraya.
En los años de aislamiento internacional de Franco –después de que la Asamblea General de la ONU, en febrero de 1946, decidiera no admitir a España en la organización y recomendara la retirada de los embajadores acreditados en Madrid–, la Argentina de Juan Domingo Perón se convirtió en el salvavidas de España, el único país de Latinoamérica que apoyó al régimen mediante la venta de productos como el trigo. Fue un convenio «que alivió los años de hambre posteriores a la Guerra Civil, cuando casi ningún país tenía relaciones con España», cuenta Pereira.
Una colaboración que tuvo también especial interés en el apoyo que recibió Argentina por parte de España dentro de la UE, para que este país recibiera un trato privilegiado, y durante la dura crisis que sufrió el gobierno de Carlos Menem, donde hubo una importante ayuda económica, «como ha ocurrido a lo largo de otras muchas crisis», subraya Pereira.
El Rey, en defensa de la democracia
Según el catedrático de la UCM, el peor momento de estos 200 años de relaciones se produjo, probablemente, durante la Guerra de la Malvinas, en 1982. El presidente Leopoldo Calvo Sotelo «jugó un papel muy ambiguo y recibimos castigos de todas las partes, generando una tensión con los argentinos que duró un tiempo», recuerda Pereira. Una crisis diplomática generada porque España quería apoyar a Argentina en sus reivindicaciones, en sintonía con el problema de Gibraltar, pero le resultaba complicado porque también estábamos negociando nuestroingreso en la Comunidad Económica Europea y en la OTAN, «y los británicos estaban muy atentos de lo que hacíamos para castigarnos», añade.
Uno de los hitos más importantes se produjo en 1978, cuando los Reyes de España visitaron Buenos Aires en plena dictadura militar de Jorge Videla. «Se había generado un debate muy importante sobre si debían ir o no, ya que España acababa de pasar por otra dictadura muy dura. Al llegar a Argentina, Don Juan Carlos pronunció unas palabras muy claras en favor de la democracia y los derechos humanos, que tuvieron un impacto muy hondo en el pueblo argentino, pero que provocaron en el ejecutivo de Videla una frialdad terrible que degeneró en una situación muy complicada», cuenta.
Acontecimientos puntuales que nunca empañaron las estrechas relaciones que España mantuvo con Argentina a lo largo de los siglos XIX y XX, y que en la democracia española han sido calificadas, en boca del experto en relaciones internacionales con Iberoamérica Pérez Herrero, «de estratégicas, con vínculos estrechos no sólo a nivel político y diplomático, también empresarial y económico». Justo los que hoy están puesto más en entredicho.
Inmigrantes, el gran intercambio
Es imposible no tener en cuenta la importancia capital que ha tenido en este intercambio las continuas oleadas de inmigrantes hacia ambos países. Hacia Argentina, sobre todo desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, en una época en la que la mitad de los inmigrantes que viajaban a Argentina eran españoles. Y hacia España, primero a partir de 1970, escapando de las dictaduras, y, después, a partir de 2001, por la crisis. Hace una década contábamos con poco más de 32.000 argentinos en España y hoy hay más de 120.000.
«Argentina ha abierto los brazos cuando lo hemos necesitado, y durante la Guerra Civil recibieron a miles de españoles, con figuras como Ortega y Gasset o Sánchez Alborno. Y durante la dictadura argentina se abrieron las puertas de España y vinieron académicos, economistas, odontólogos y todo tipo de profesionales», cuenta Pérez Herrero.
«Error diplomático y político» o «ataque directo a unas relaciones políticas, económicas y diplomáticas privilegiadas con España», califican la decisión de Kirchner con respecto a YPF, que significará una (¿pequeña?) macha en el historial de Argentina y España. Hasta cuándo, aún está por ver.(ABC)
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