A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

sábado, 20 de junio de 2020

FANTINO Y UN DAÑO QUE MAR DEL PLATA NO SE MERECE

Por Adrián Freijo 
– El periodista de América comenzó su programa con una mentira descomunal que afecta a todos los marplatenses. El peligro de consumir un periodismo falaz y embrutecido.
Alejandro Fantino resolvió un día que era un periodista capacitado para el análisis político. Y munido de tal convicción salió a manotear en la realidad para tratar de acertar algún dato, alguna primicia o alguna cuestión que por profundidad escapaba a su formación de relator futbolero.
Y no le fue mal; el hombre ha ido demostrando capacidad de entretener, visión para esta nueva moda de convertir cualquier noticia en parte del show y comodidad a la hora de desenvolverse en la liviandad que parece ser hoy el vector principal del arte de informar. La economía, el espectáculo, la salud, el fútbol, la moda, el chisme y las versiones ocupan ahora un plano de igualdad en el que todo lo que se informa y todo lo que se recibe no pasa del nivel de epitelial. Mientras  el periodismo, como no podía ser de otra manera, marcha en inevitable y ruinosa retirada…
Pero la mentira es otra cosa. Si viene de la desinformación es una descalificación ilevantable de quien la emite; si nace de la incultura, descalifica ante la sociedad a quien la repite y se deviene de la mala fe requiere de quien le salga al paso y ponga las cosas en su lugar.
Alejandro Fantino aseveró, en un canal de trascendencia nacional, que los gastronómicos marplatenses habían montado un restaurante en la Rambla local y habían servido a la gente comidas y bebidas, como forma de reclamar la reapertura de la actividad.
Se refería a la decena de mesas que se ubicaron, en forma simbólica y sin consumo alguno, a la puerta de la municipalidad en la mañana de ayer. Le erró por treinta cuadras, cincuenta mesas y varios kilos de comida y litros de bebida. 
Pero lo hizo partiendo de la afirmación de que en Mar del Plata se violaba el aislamiento y que eso «daba miedo» (sic). Lo que lo ponía en el doble rol de informador -que emitía algo supuestamente chequeado- y ciudadano, recibiendo las pruebas de que la integiradad sanitaria estaba en riesgo.
Una diferencia semejante a la que existe entre un farabute y un periodista…
Pero que deja mal parada a una ciudad, a sus trabajadores y a sus ciudadanos. Y que genera una falsa impresión que es recibida, y seguramente incorporada, por miles de argentinos a lo largo y ancho del país. Aquellos que como nosotros quedan como rehenes de los «medios nacionales» que no son otra cosa que capitalinos.
Y que imponen tendencias, lavan cerebros y desinforman a la ciudadanía. Mientras nosotros aceptamos que en la ciudad proliferen las patéticas repetidoras de sus contenidos y vaciamos esta profesión de pensamiento crítico y cultura de la información.
Unos pocos sabemos que fue lo que ocurrió…miles están creyendo ahora que en Mar del Plata somos unos bestias que violamos las leyes y nos burlamos del drama que vive el país.
Fantino lo hizo…pero nosotros se lo permitimos.

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